Amsterdam es una ciudad hermosa que vale la pena ser recorrida. A pie o en bicicleta, disfrutando de sus canales, su juventud y todo lo que tiene para ofrecer en materia de cultura, historia y entretenimiento. Claro que, a pesar de ser una ciudad muy amigable, habrá que tener en cuenta ciertos detalles para que los días que allí se pasen sean tranquilos y transcurran en paz. Es por ello que estos consejos no estrán de más…

Como ya lo hemos dicho, Amsterdam es una ciudad bici friendly, por tal motivo si se desea recorrerla sobre dos ruedas, habrá que cumplir con ciertas normas, reglas y leyes. Tanto para evitar accidentes como para no pagar ninguna multa.

Pero, si lo haces caminando, procura mirar bien por dónde caminas. Es que a veces la distracción lleva a los visitantes a ocupar la bicisenda, algo peligroso por la velocidad a la que circulan algunos ciclistas y porque, de seguro, se llevarán algunos inentendibles insultos.

Claro que por Amsterdam no sólo circulan bicicletas, sino también tranvías, coches y autobuses. Es así que, antes de cruzar alguna calle, habrá que mirar hacia los cuatro costados una, dos y hasta tres veces, para hacerlo con la seguridad de que ninguno de estos medios de transporte se cruzará en nuestro camino.



En tanto, se sabe que es esta una ciudad bastante libre en cuanto al consumo de ciertas drogas y hongos alucinógenos. Es así que habrá que tener bastante cuidado a la hora de probar ciertas sustancias, ya sea la primera vez o no.

Así, se aconseja no mezclar esos hongos con alcohol u otras drogas, consumirlos en un ambiente tranquilo y calmo y, mejor aún, junto a otra persona que se mantenga sobria para poder actuar en caso de emergencia o atender a quien haya probado el hongo ante cualquier circunstancia extraña.

Por su parte, no es una buena idea adquirir drogas en la calle, sino en negocios habilitados para ello. Es que, aseguran, en la vía pública mucha gente paga fortunas por drogas que realmente no son lo que dicen ser. Un arma de doble filo por poder tratarse de una sustancia que no surta ningún efecto o, por el contrario, sea algo más peligroso aún.

Pero si de marihuana se trata, quizás sea Amsterdam el paraíso de quienes la consumen, ya que aquí pueden hacerlo libremente en sus llamados coffee shops aunque, cabe aclarar, no habrá que subestimar el poder del cannabis holandés. Esto es así ya que, según explican los especialistas, los niveles de THC de la hierba local son bastante altos y sus efectos difieren de la hierba que se consigue en otros rincones del mundo.

El alcohol y las drogas fluyen, más aún durante los fines de semana. Es que durante esos días pueden verse gran cantidad de grupos de jóvenes disfrutando de su soltería (y de algunos vicios). Claro que el estado en el que terminan la noche puede llevarlos a romper ciertas reglas y, una de ellas, es orinar en los canales. Un hecho que puede acarrear una multa de hasta 90 euros. Pues entonces las opciones son: aguantarse, hacerlo dentro de un bar o restaurante o utilizar la orinales públicos que existen en algunas calles de Amsterdam.

Por su parte, quienes paseen por el Barrio Rojo de noche, deberán tener cuidado a la hora de tomar fotos o vídeos. Es que allí, como se sabe, la oferta sexual se aprecia en vitrinas donde mujeres y transexuales se muestran al público. Pero atención… jamás se deberá sacarles fotos o filmarlas. Se corre mucho riesgo de ser insultado o atacado.

En tanto, muchas palomas sobrevuelan Amsterdam y es así que algunos turistas se ven tentados de alimentarlas. Pues no. No habrá que hacerlo. Al parecer, las palomas no son bienvenidas en la ciudad y no se desea hacerlas sentir cómodas.

Y si de animales se trata, los perros hacen sus necesidades en la calles cuando pasean y, a pesar de la amenzada de una multa, sus dueños no suelen levantar los excrementos. Es por ello que habrá que caminar con mucha atención y mirar donde se pisa, si no se desea volver con una sorpresa desagradable pegada en el calzado.

Pues creo que ya te encuentras listo para una aventura por Amsterdam. Para disfrutar la ciudad sin malas sorpresas. Para hacer de la estancia, una estancia tranquila y divertida.

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