El Panteón de Agripa es uno de los monumentos que más me impresionaron de Roma, y eso que no es de los más célebres de la ciudad. Me sorprendió sobre todo su sensacional aspecto pese a que tiene más de 2.000 años.

Llegar hasta el Panteón de Agripa es bastante sencillo. Sólo tenéis que pillar un autobús o el tranvía que os deja en Largo di Torre Argentina. Desde allí, el recorrido hasta la Piazza della Rotonda está perfectamente señalizado. El paseo merece la pena.

Su nombre más conocido es el Panteón de Marco Agripa, aunque durante mucho tiempo fue conocido como el templo de Adriano. Éste mandó construir el actual monumento sobre el templo original.

El Panteón de Agripa es muy bonito por fuera, pero lo que más me dejó sin aliento es esa maravilla de cúpula, la mayor bóveda de mampostería jamás construida por el hombre.

La belleza del Panteón de Agripa se complementa perfectamente con el ambientazo que hay a todas horas en la Piazza della Rotonda y sus alrededores. Se trata de una plaza muy coqueta y pintoresca donde se respira un ambiente cosmopolita fascinante.

Merece la pena pasar allí un buen rato contemplando los rostros de los turistas que van a la caza de una buena foto del Panteón, o que aprovechan la belleza del lugar para tomarse un momento de respiro.

Por cierto, la entrada al Panteón de Agripa es gratuita. Este fantástico lugar que estaba dedicado a todos los dioses clásicos, aunque en la actualidad es una iglesia más de Roma.

El Panteón de Agripa en Roma es una visita imprescindible. No olvidéis la cámara de fotos ni pasaros un buen rato contemplando su cúpula. Es una auténtica obra de arte.

Imagen | Pau
En Diario del viajero | Roma: Un paseo por la Piazza del Campidoglio, Diez atracciones gratuitas en Europa