El viajero y el turista son bastante diferentes. El viaje en sí es lo único que los une porque detrás de la cámara de fotos y los mapas de rutas se esconden dos mundos y dos formas completamente distintas de viajar.

¿Y tú? ¿Qué quieres ser?
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Viajeros existen desde hace mucho, desde que el hombre comenzó a explorar el mundo, a expandir sus límites y a mezclarse con otras culturas. Somos muy curiosos. Nos gusta conocer y como no nos basta el pequeño mundo que nos rodea, salimos en busca de otros territorios para explorar. Sorprendidos por lo nuevo, lo extraño, lo ajeno, nos encanta conocer a esos otros que viven de forma tan diferente a como vivimos nosotros.

Turistas no existen desde hace mucho, al menos no tanto como los viajeros. El comienzo del turismo, aunque muchos pensadores se oponen a esto, podría determinarse con el Grand Tour. En el siglo XVI, los hijos de las familias inglesas de sociedad completaban sus estudios con un viaje alrededor de Europa –especialmente por Francia e Italia– que duraba varios años, donde adquirían experiencia personal y todo tipo de conocimientos. De ahí derivan las palabras “turismo” y “turista”.

El tiempo





Una de las principales diferencias entre un viajero y un turista es el tiempo. Mientras que el turista tiene bastante definida la duración de su estadía, el día de llegada y la vuelta; el viajero tiene más libertad y maneja su itinerario a piacere. Recorre sin límites y vuelve cuando lo cree oportuno, aunque claro, a veces no puede escapar a otro tipo de límites: el dinero, contratiempos y otras situaciones que pueden interrumpir el viaje interminable.

Si tu sueño es viajar por el mundo y nada te detiene, o si estás dispuesto a realizar un largo viaje sin límites… entonces, eres uno de esos viajeros que todos quisiéramos ser. Si en cambio la vida que llevas te obliga tomarte apenas unos días de vacaciones, prefieres los tours de unas semanas y no ves la hora de regresar a tu casa, eres un turista hecho y derecho, lo que realmente no tiene nada de malo. Ser turista es muy respetable ya que al menos te interesa ver qué pasa en el mundo y romper con tu rutina.

A la deriva

Itinerarios, horarios de salida y llegada, cronogramas medidos a la perfección, tours contratados y mucha planificación son parte de ese mundo casi caótico en el que se sumerge un turista cada vez que va de vacaciones. Si tienes que tener tu ruta establecida antes de salir a la aventura, eres un turista muy organizado. El viajero, en cambio, rara vez define su itinerario, aunque tiene mínimamente un rumbo definido, pero sin ataduras. Quizás escoge un país, una región que le interesa visitar y se mueve de un lado al otro con la máxima libertad posible, al azar. Si prefiere cambiar de dirección lo hará, porque lo espontáneo es parte de su viaje.

La sorpresa



Un viajero va en busca de lo exótico, lo diferente, las sorpresas que pueda encontrar en el camino. Es más un viaje de descubrimientos donde no se sabe qué puede aparecer a la vuelta de la esquina. Su viaje se define por lo inesperado.

Un turista, en cambio, ya sabe de antemano lo que va a encontrarse en su destino. Puede tener sorpresas –siempre las hay– pero su viaje se define en la búsqueda de los atractivos turísticos de una región. Si van a Paris, rara vez pasearán por sus angostas calles en los barrios menos céntricos. Se atarán a un completo itinerario para poder llegar a visitar todas las grandes atracciones: el Arco del Triunfo, la torre Eiffel, el Moulin Rouge… y hacen esto, en parte, por la falta de tiempo que es el gran motor del turista.

Cambiando de papel

El verdadero desafío de un turista es descubrir que también puede ser un viajero y que puede evadir su encajonado cronograma de salidas para estar más libre y descubrir ese nuevo mundo por sí solo.



No se es turista o viajero todo el tiempo, en general uno va de una posición a la otra, casi sin darse cuenta. Así, un turista puede convertirse en viajero aventurero de la misma forma en que un viajero puede verse en la piel de un ajetreado turista sin tiempo para ver todos los monumentos y museos de una ciudad. Cualquiera de las dos maneras de viajar es válida, sólo depende de los gustos personales y las posibilidades que tenga una persona al emprender una travesía.

El estereotipo de viajero

Los viajeros están asociados al estereotipo del mochilero: un joven que toma su ligero equipaje y sale a recorrer el mundo con poco dinero, motivado sólo por sus sueños de recorrerlo todo, ver todo y pasar varios años de su vida en ese viaje casi interminable. Sin embargo un viajero es más que eso y no necesariamente cumpla con todas estas condiciones.

Lo que motiva verdaderamente a un viajero es la libertad de acción, saber que su viaje es suyo y de nadie más y que no hay apuros. Aunque no cuentes con suficiente tiempo para viajar por meses, cómo valoras el tiempo es lo que hace la diferencia entre un viajero y un turista. Tampoco hace falta ser joven y no tener ni una moneda en el bolsillo para ser un viajero con todas las letras. Está claro que el dinero ayuda y una persona de cualquier edad puede emprender un viaje de aventuras sin restricciones.

El estereotipo de turista


¿Qué tiene de malo seguir el itinerario al pie de la letra? El turista es conocido internacionalmente por dos marcas: la cámara de fotos atada a su cuello y la ropa cómoda para enfrentar cualquier aventura, incluso cuando sea pasear por la ciudad más ajetreada del mundo. Cuando no se tiene tiempo y has viajado grandes distancias para conocer un lugar, nadie puede culparte por querer ver absolutamente todo lo que puedas en esos cortos días.



El desafío es no quedarse detrás de la cámara, sino disfrutar del viaje, ya que muchas veces nos damos cuenta de los lugares maravillosos que visitamos una vez que tenemos las fotografías reveladas. Otra de las grandes tentaciones en las caen los turistas son las compras. A veces los paseos de compras terminan resumiendo todo el viaje: vamos de un lado al otro en busca del mejor souvenir, la manta exótica, el dulce regional, en vez de pensar en disfrutar de nuestra estadía.

¿Y? ¿Ya sabes qué eres? Así seas un viajero soñador o un turista cronometrado, lo ideal es recorrer el mundo libremente, descubriendo lugares y gentes nuevas, ser capaces de disfrutar de ese momento irrepetible que es viajar.